Fuente de alimentación, todo lo que debes saber

La fuente de alimentación es uno de los componentes más importantes que forman parte de una computadora, ya que se encarga de alimentar a todo el hardware que da vida al mismo y si ésta falla podríamos tener problemas muy graves.

No sería la primera vez que una fuente de alimentación con una potencia insuficiente falla y se lleva por delante algún componente. Si esto ocurre tendremos que cambiar la fuente y el componente deñado, aunque se han dado casos extremos en los que la fuente ha dañado casi todo el sistema.

Para evitar esto es importante evitar el uso de una fuente de alimentación que sea inadecuada para el sistema que queremos montar. No solo debemos tener en cuenta la potencia de la fuente, sino su capacidad real, su amperaje, su eficiencia y los conectores que trae. Todo esto debe ser correlativo a las necesidades reales del equipo que va a alimentar.

Esto es clave y debemos tenerlo muy en cuenta. Por ejemplo, para un equipo que va a tener un consumo de apenas 150 vatios no necesitamos recurrir a una fuente de 500 vatios con certificación 80 Plus Oro, es absurdo, tanto que puede que al fuente acabe costando más que todo el equipo. El equilibrio es básico a la hora de montar una computadora y afecta sin excepción a todos y cada uno de los componentes.

¿Qué problemas puede dar una fuente de alimentación inapropiada?

Si hemos montado una fuente de alimentación que no es la adecuada para una configuración determinada puede que la computadora arranque y que todo parezca funcionar correctamente. Es normal, los requisitos de un equipo para arrancar son muy bajos y el consumo de energía en el escritorio de Windows o de cualquier otro sistema operativo son relativamente mínimos, pero cuando empezamos a mover aplicaciones éste se disparará y es ahí cuando pueden empezar los problemas.

Podriamos agrupar en tres puntos los problemas más comunes que evidencian que la fuente de alimentación falla o que no es capaz de suministrar la potencia que necesita el equipo:

  • Rendimiento pobre o demasiado bajo en relación a los componentes. Por ejemplo un equipo de gama alta que no es capaz de mover juegos en 1080p con 60 FPS estables.
  • Apagones, reinicios o bloqueos espontáneos del sistema que no tengan otra explicación razonable.
  • Ruido excesivo y tirones o pérdidas de rendimiento frecuentes, sobre todo al utilizar aplicaciones exigentes.

Claves para elegir bien tu fuente de alimentación

Si quieres acertar en la elección de tu nueva fuente de alimentación tienes que partir de tres grandes conceptos: potencia, amperaje y eficiencia, todos ellos deben ir asociados al resto de componentes del equipo, fundamental para conseguir ese equilibrio al que hicimos referencia.

Potencia y amperaje: La potencia se mide en vatios y es el principal criterio que se sigue a la hora de elegir una determinada fuente de alimentación para el equipo. Claro que es un valor a tener en cuenta, pero el problema es que en muchos casos no se visualiza de forma realista y tampoco se complementa de manera apropiada con el amperaje, y las consecuencias de esto pueden ser nefastas

La Radeon RX 480 de AMD fue un claro ejemplo esta problemática. Dicha tarjeta gráfica requería una fuente de alimentación de 500 vatios pero necesitaba un amperaje bastante alto en el carril de 12V que no se encuentra habitualmente en modelos de gama baja. Muchos usuarios que actualizaron a dicha tarjeta gráfica tuvieron problemas por asociarla a una fuente de 500 vatios que no cumplía con los requisitos de amperaje.

Como hemos anticipado en las tarjetas gráficas el amperaje necesario se mide indicando el necesario en el carril de 12 voltiosNormalmente va de los 16 amperios de los modelos más eficientes hasta los más de 40 amperios de las soluciones más potentes. Siempre debemos asociar el requisito de potencia al de amperaje cuando vamos a montar una computadora con una tarjeta gráfica dedicada, ya que de lo contrario estaremos comprometiendo no solo el rendimiento real y la estabilidad del sistema, sino también la integridad del mismo.

Eficiencia: es un concepto que en fuentes de alimentación se define como la energía eléctrica perdida en forma de calor que se produce por el propio trabajo de dicho componente, es decir, la potencia que pierde como consecuencia natural de su propio funcionamiento.

Actualmente esto se utiliza en las certificaciones 80 Plus, que se dividen de la siguiente forma:

  • 80 PLUS: 80% de eficiencia.
  • 80 PLUS Bronce: 82% de eficiencia.
  • 80 PLUS Plata: 85% de eficiencia.
  • 80 PLUS Oro: 87% de eficiencia.
  • 80 PLUS Platino: 89% de eficiencia.
  • 80 PLUS Titanio: 90% de eficiencia.

Fuente de alimentación y tarjetas gráficas

Como hemos dicho la potencia y el amperaje son los dos aspectos clave que debemos tener en cuenta a la hora de elegir una fuente de alimentación. Si vamos a montar una tarjeta gráfica es habitual ver que el fabricante asocia un determinado requisito como fuente de alimentación expresado en vatios, y puede añadir determinados conectores de alimentación adicionales.

No suele ser frecuente que indiquen claramente el amperaje necesario, y tampoco concretan que la potencia de la fuente se indica como estimación del consumo total de un equipo medio. Por ejemplo, una GTX 1080 requiere una fuente de 500 vatios y un 32 amperios en el carril de 12. Esto no quiere decir que dicha tarjeta gráfica consuma 500 vatios, sino que es una valoración media de la potencia necesaria para integrarla en un equipo medio.

Siguiendo con la GTX 1080 de referencia tiene un consumo medio en juegos de 168 vatios y un pico máximo de 190 vatios. Como vemos dista bastante de esos 500 vatios, que como anticipamos se refieren al consumo total del equipo.

Publicado en Informatica.

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